Cuando el otoño azoto con furia sus corazones, sintieron por primera vez la calidez y las dulces sensaciones. El Rey que ama a su Reina con devoción, admira y cuida de ella cual delicada flor.

Su amor es puro y digno de aquel ser al que él llama su verdadero amor. Podrán pensar que loco esta, al saber que su Reina no es una mujer.

Al contrario de lo que dicta cualquier regla en el universo. El Rey está enamorado únicamente de su hermoso Reino y de todo aquello que vive para ser eterno.

Porque su Reina no es algo a lo que se pueda aferrar por completo, es algo en lo que únicamente podrá creer él solamente.

Aquel Rey de ojos brillantes y mirada dulce… Solo quiere que su gloria perdure.

Me llamo Sujuneko, tengo 17 años. Estoy aquí para seguir el legado de ese Rey y llenar de dulzura el mundo oscuro en el que siempre nos sumergimos.