Cuando el otoño azoto con furia sus corazones, sintieron por primera vez la calidez y las dulces sensaciones. El Rey que ama a su Reina con devoción, admira y cuida de ella cual delicada flor.

Su amor es puro y digno de aquel ser al que él llama su verdadero amor. Podrán pensar que loco esta, al saber que su Reina no es una mujer.

Al contrario de lo que dicta cualquier regla en el universo. El Rey está enamorado únicamente de su hermoso Reino y de todo aquello que vive para ser eterno.

Porque su Reina no es algo a lo que se pueda aferrar por completo, es algo en lo que únicamente podrá creer él solamente.

Aquel Rey de ojos brillantes y mirada dulce… Solo quiere que su gloria perdure.

Me llamo Sujuneko, tengo 17 años. Estoy aquí para seguir el legado de ese Rey y llenar de dulzura el mundo oscuro en el que siempre nos sumergimos.



Soñando despierto.

Tras una pequeña colina, se asoma el astro rey, despertando a las criaturas para ver el majestuoso amanecer. Solo unos minutos es lo que hace falta para que mis ojos se abran.

Mis parpados se mueven con lentitud, una leve sonrisa se dibuja en mis labios al percibir la calidez que emana el cuerpo que se encuentra a mi lado.

Enfocando mi vista, paseo mi mirada rápidamente por la habitación, ya es de día. Se escucha el canto de un Ruiseñor a lo lejos, más mi atención, la centro en ti por completo.

Tú, quien me has robado tanto suspiros, como aquel que escapa de mis labios en ese preciso instante. Me encuentro avergonzado al tenerte tan cerca, siento como si pudieras leer mis pensamientos a pesar de estar sumido en un profundo sueño.

Hoy, he despertado con ganas de observarte por un rato, ya hace tiempo que no lo hago. Son pocos los momentos que puedo tenerte de esa forma, acurrucado entre las sabanas a mi lado.

Recuerdo que en la noche, te quedaste dormido tras decirme entre susurros un “Te amo”. Se escuchó tan dulce y único como siempre, me robaste el aliento e hiciste que mi corazón se paralizara por completo.

Es tan fácil para ti hacerme delirar, tú sabes bien que me tienes de rodillas ante ti. Eres mi ángel, que más te puedo decir.

No ha pasado mucho desde que abrí mis ojos, agradezco internamente que todavía no hayas despertado, pues quiero seguir observando a la persona que amo.

Dios, si pudieras tan solo escuchar los latidos de mi desenfrenado corazón. No sé qué sería de mí sin ti, eres quien mantiene viva mi esperanza, tú eres quien hace que mi vida tenga sentido.

¿Lo ves?

Ya sin darme cuenta, me encuentro acariciando con ternura una de tus mejillas. Adoro el suave tacto que tiene la piel de tu rostro bajo mis manos, esa cálida temperatura, ese leve tono rosado que nunca tienes tiempo de notar, pues siempre andas apurado, lo amo.

Tus grandes parpados que ocultan tras estos, esos hermosos orbes de un tono casi negro. Tu pequeña nariz y esas grandes orejas que me hacen reír.

Mis delicadas caricias parecen hacerte cosquillas, pues te remueves de forma inquieta bajo mis toques. Una risa tierna se escapa de mis labios, me haces tan feliz que es difícil imaginarlo.

Ya comienzo a extrañar escuchar mi nombre brotar de tus labios, se ha hecho una necesidad para mí. Tu dulce voz, ese suave tono que se escucha como canción, pronunciando mi nombre de forma perfecta.

Cuando miras mis ojos e inclinas un poco tu cabeza, siento que un tu mirada acaricia la mía, como los pétalos de una flor cuando son acariciados por la brisa del verano.

Debo estar soñando despierto, aunque tendría que admitir que despertar a tu lado es mejor que un sueño. A pesar de que el cielo fuese color gris, no tendría importancia alguna, pues tú seguirías allí.

Es como el sol, aunque las nubes estén presentes, él sigue iluminando con la esperanza de que estas dejen de opacar su brillo. Tú eres igual para mí, no importa lo que pase, siempre estas a mi lado para hacerme sonreír.

En un acto atrevido, me acerco con cautela hasta dejar mi frente junto a la tuya. Siento tu suave aliento mezclarse con el mío.

Bajando mi mirada esta se detiene en tus labios, aquellos rojizos y perfectos labios. Más de mil besos te he robado mientras duermes, pero ese es un secreto que no pretendo confesarte.

La sonrisa que permanecía en mi rostro solo se agranda al momento en el que nuestras bocas se unían. Que descarado soy al desprender de ti otro beso lleno de amor. Tú deberías ser quien me concediera ese honor.

Mantengo mis ojos cerrados como cada vez que te beso, pero esta vez es diferente, pues me estas correspondiendo.

Espero que no te enoje lo que acabo de hacer.

Me separo con delicadeza, manteniendo mi mirada baja, tu solo te quedas en silencio mientras me abrazas.

“Buenos días”

Susurras con el tono que tanto me gusta. Definitivamente, estoy soñando despierto como siempre. Pues es mi vida es tan perfecta que solo puedo decir que ya no es vida, es un sueño.

Un perfecto y hermoso sueño.

09/07/14 

Buenas noches, amor mío.

Buenas noches, le quiero decir a la persona más bella que he visto por ahí.

Puesto que la luna es blanca y no es gris, he decido escribir este poema para ti.

En lo personal, pienso que tengo que aprender a mentir, pues no me parece justo que con un simple “te amo” me hagas sonreír.

¿A dónde van a parar todos los “te amo” que brotan de tus labios?

Es fácil la respuesta.

Estos se entrelazan con tus caricias y terminan dando vueltas en lo más profundo de mi cabeza, luego mi corazón se da cuenta de que aquellas palabras, es lo que más anhela.

Tal vez no tenga que aprender a mentir, de todas formas no me hace falta para ser feliz. De que me serviría ocultarte la verdad, si sé que con mis sonrisas, te hago delirar.

Si eres capaz de escuchar los murmullos de la brisa, serás capaz de descifrar lo que oculto en mi sonrisa.

Si, puedo afírmatelo una y otra vez. En mi sonrisas están ocultos los secretos que deseas saber.

Pero, es una pena que ni siquiera yo pueda descifrar lo que con tanto empeño me he puesto a buscar.

Aun así, me mantengo en alto porque tengo algo mucho más hermoso que puedo cosechar entre mis manos.

Tu amor, que crece cada día, como una enredadera que va tejiendo su camino junto a mi vida. Hasta el cielo ambos llegaran hasta que un día se pierdan y ya no puedan más, pues el mundo se hará tan pequeño para nuestro amor, que tendremos que mudarnos a una constelación.

Digo constelación, porque el espacio que hay entre cada estrella es suficiente para medir el amor que nos damos, aunque sea solo por unos momentos.

Esos momentos que parecen eternos, cuando apenas te veo y salgo corriendo a tu encuentro.

Deberás disculparme, en las noches es cuando me pongo insoportable.

Pensado a cada rato en ti, millones de palabras desean salir. Poema tras poema, todos amontonados en mi corazón, como si fuesen una montaña de puro amor.

Todo por ti, porque a la final, tu eres el único que me hace sonreír.

29/06/14

La persona indicada.

Inspiración. Para poder escribir se necesita ante todo tener inspiración, pero más allá de eso, la imaginación es necesaria para llevar a cabo ese proceso.

Escribir no es fácil, lleva mucho tiempo y practica escribir algo que sea realmente de tu agrado. Y cuando llegas al punto de sentir que las palabras fluyen por si solas, es ese el momento en el que te percatas que has encontrado aquello por lo que tanto luchabas.

La inspiración de cualquier persona aparece de forma diferente, en un lugar exacto o a causa de algún acontecimiento que conlleva a desatar una tormenta de emociones, dando por resultado algo que si es hecho con amor es muy bien visto por el corazón.

Mi inspiración apareció un día después de meses de intensa lluvia, luego de que un huracán azotara sin permiso mis memorias y me arrancara la alegría de mis frías manos.

Como dije antes, la inspiración puede ser diferente para cada quien. Aunque a simple vista la palabra inspiración pueda ser interpretada como algo que no es material, es decir, su forma física puede ser o es inexistente.

Yo perfectamente puedo gritar a los cielos que mi inspiración esta aquí presente, conmigo, a mi lado. Viviendo y respirando del mismo aire que llena mis pulmones a cada rato, pues mi inspiración no es nada más y nada menos que un ser viviente, un ángel me atrevería a decir.

No tengo ni la más remota idea del porqué este chico me transmite tanta seguridad a mí mismo. Es una fuerza extraña que se adueña de mi alma y me hace escribir palabra tras palabra.

Pienso que aunque mis poemas, versos y frases incompletas no resalten. Con saber que son de su agrado, me hace sentir que soy impresionante.

Este chico se apoderó de mi vida como si fuese suya. Tomó las riendas de esta y me llevó a paso tranquilo por los caminos de del bello mundo en el cual ahora habito.

Rebosando de imaginación, sus ojos me llenan de valor para seguir adelante y escribir con gozo lo que tanto tiempo he guardado en lo profundo de un agujero sin retorno.  En mi mente bajo llave recuerdos dolorosos se mantenían preservados, agrandando año tras año las heridas que se hacían en mis manos.

Con su amable sonrisa, me ayudó a lavar la sangre de mis malas memorias en un río de esperanzas, donde toda pesadilla es transformada en un asombroso y hermoso recuerdo. Con tantas pesadillas que tuve en mi pasado ahora mis manos están llenas de maravilloso y dulces pensamientos que cargo conmigo en todo momento.

A veces tengo la impresión de que este chico tiene dotes mágicos, podría pasarme horas tratando de buscarle lógica a su perfección, pero siempre llegaría a la misma conclusión. No es magia, es simplemente, la persona indicada.

25/05/14